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Parashá de la semana
"Tazria - Metzorá" Levítico 12:1-15:33
Después de dar a luz, toda madre tenía prohibido entrar en el Santuario durante 40 días; si había tenido una hija, el período era de 80 días. A la terminación de este plazo, la madre llevaba ofrendas quemadas y de pecado al Santuario, y era considerada ritualmente pura.
La persona que contraía la enfermedad de tzaráat (similar a la lepra) tenía prohibido entrar en el Santuario. Por consiguiente, cuando el color de la piel indicaba que podría estar aquejada de la enfermedad, era examinada por el sacerdote. Si el cohén, después de revisar las manchas o costras de la piel, no podía dar un veredicto definitivo referente al tzaraat, la persona era aislada durante siete días y luego reexaminada. Si la apariencia de la piel permanecía igual, el enfermo era confinado por otros siete días. Luego se realizaba un examen final. Si la marca no se había extendido, la persona era declarada ritualmente pura. Por otra parte, si las manchas se habían difundido, la persona era declarada metzorá, enferma de tzaraat. Era enviada entonces a vivir fuera del campamento de la congregación, con las ropas rasgadas, y el cabello desgreñado. Se le indicaba que gritara "impuro, impuro", como advertencia para que los demás no lo tocaran.
Cuando la enfermedad disminuía, la persona era examinada nuevamente por un cohén, fuera del campamento, para asegurarse de que la recuperación era completa. Las elaboradas ceremonias de purificación que seguían se extendían por ocho días, y se observaban ritos especiales durante el primero y el último. El sacerdote ofrecía sacrificios y en el proceso de purificación se usaba madera de cedro e hisopo. El ex metzorá era entonces declarado miembro pleno de la comunidad.
Las leyes de tzaraat se aplicaban por igual a una vestimenta y a una casa. Si las ropas mostraban signos de tzaraat, podían ser quemadas, según el caso. Si una casa aparecía súbitamente marcada con rayas verdes o rojas, era tapiada por siete días. Si las rayas se extendían, las piedras afectadas eran removidas y reemplazadas por otras nuevas. La casa era revocada y las viejas piedras y el polvo eran arrojados en un área contaminada, especialmente establecida fuera del campamento. Si aún quedaban signos de tzaraat en las paredes, todo el edificio era demolido y sus materiales arrojados en el área contaminada fuera del campamento.
Ciertas impurezas físicas hacían a un hombre o una mujer ritualmente impuros y, por ende, tenían prohibido entran en el Santuario o tocar objetos sagrados. Este estado de impureza finalizaba después del tiempo prescripto para las ceremonias especiales de purificación.
(Extraído del libro "Lilmod ULelamed" de Edit. Yehuda)
Científicos de España e Israel colaboran en proyectos de investigación

Investigadores españoles e israelíes están trabajando de forma conjunta en diversos proyectos científicos en campos tan diversos como el de la alimentación, la nanotecnología o el equipamiento médico. Alimentos funcionales basados en ciclos simbióticos entre erizos y algas o nanosensores biotecnológicos que simplifiquen y abaraten los análisis para la detección de cáncer, hepatitis C o enfermedades cardiovasculares, son dos de los proyectos en los que los científicos están colaborando.
La ciencia ya no es lo que era. Cada vez menos los científicos obedecen a los tópicos clásicos de aquellos genios locos encerrados en sus laboratorios trabajando lejos del resto del mundo en una idea obsesionante. Los modernos científicos basan parte de su trabajo en compartir la información que obtienen y en la multidisciplinaridad de sus investigaciones. Para esa tarea colaboran con expertos de diferentes campos y países.
En esa línea de cooperación multidisciplinar y transfronteriza, científicos españoles e israelíes están desarrollando diversos proyectos de investigación en campos como la alimentación, la nanotecnología o el equipamiento médico. Los proyectos darán a luz alimentos funcionales basados en erizos y algas que permiten acumular ácidos grasos Omega 3 o sensores biotecnológicos que permitan detectar de manera precoz enfermedades tan terribles como el cáncer, las cardiovasculares o la hepatitis C.
http://www.hispanoisraeli.com/SHEVA/SHEVA/newsletter.html
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NOVEDADES
Ojo biónico

Científicos israelíes de la compañía Nano Retina buscan la forma de crear un ojo biónico, que ayudaría a millones de personas que tienen insuficiencias en la visión. Permitirá reconectar la información recibida y transferirla al cerebro.
Empresas alemanas y austriacas están desarrollando creaciones similares.
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Boletín 4/10.3 |